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martes, 7 de julio de 2009

Vértigo

Tenía mucho que contaros, pero ha llegado el momento de abandonar el planeta Oli. No sé qué va a pasar. Tengo mucho vértigo. Me espera el platillo volante con el que surcaré el espacio.

Quiero volver a la Tierra, a las selvas de Uganda de donde vengo, pero, conociéndome, puede que cambie de idea y me dedique a explorar otros remotos mundos. Me inocularon conciencia en aquel horrible laboratorio, y me da miedo que mis semejantes no me acepten.

Todos los demás olienígenas seguirán enviando sus informes, pero yo ya no lo haré. Yo, inexplicablemente, estoy teniendo extrañas alucinaciones, como la que veis aquí al lado, cuyo origen ignoro. Es una imagen que no consigo quitarme de mi cabeza. Por eso sé que tengo que irme, porque si me quedo acabaré aún más loco.

Me lo he pasado muy bien, especialmente con la serie de "Se abre el telón y...", donde he podido dar rienda suelta a mis dotes interpretativas (aunque casi siempre me tocara hacer el papel de simio). Pero llegué con el traje de piloto, que nunca me he quitado, y con él me voy a explorar el espacio infinito.

martes, 30 de junio de 2009

El martillo que rompía paradojas

Esto que os enseño existe de verdad, en las futuristas lanzaderas cósmicas avistadas en el Metro de Madrid. Un martillo rompecristales al que sólo se accede rompiendo previamente otro cristal que lo protege.

Creo que mi cabeza está un poco desquiciada últimamente.

sábado, 27 de junio de 2009

Apellidos ilustres

Sigo triste y desubicado por la melancolitolía y las pesadillas que sufro, pero eso no me impide seguir recordando viajes y enviar informes al Astrónomo. Hoy me he despertado con esta imagen que ayer se clavó en mis retinas. Me recordó a un informe archivado que una vez leí hace tiempo. Me queda una duda: ¿es su apellido, o su nombre artístico?

(¡Si necesitáis de sus servicios, llamadle!)

miércoles, 10 de junio de 2009

Melancolitolía

Hoy he sentido una punzada de tristeza. He visto este vídeo. En él, se ve cómo un leopardo caza a una babuina, sin saber que ésta escondía entre sus pieles a su bebé babuino. Como sabéis, es una experiencia parecida a lo que yo pasé (aquí y aquí).

El instinto de maternidad del leopardo (leoparda, imagino) provoca un giro narrativo, cuando ésta se pone a cuidar del bebé babuino, al que no le queda más remedio que aceptar a su nueva madre. Llamadme tonto melancólico, pero echo de menos la selva de Uganda de donde vengo.

viernes, 8 de mayo de 2009

Perfección nirvánica

Como sabéis, me encantan los planetas donde se concentran dos contradicciones o, mejor dicho, dos elementos que se complementan entre sí.

Si existe un lugar donde se puede alcanzar la perfección física y espiritual es en el planeta Nueva York, exactamente en las coordenadas que se ven claramente en la foto (841 Broadway). Das tu clase de yoga, e inmediatamente te bajas a la famosa chocolatería Max Brenner a alcanzar la perfección nirvánica.


lunes, 13 de abril de 2009

La procesión va por fuera

No he podido ver ninguna procesión desde hace años. Lamento especialmente perderme la de Viernes Santo de Murcia. Sin embargo, recuerdo haberme encontrado otra procesión: una espectacular hilera de procesionarias, un animal temido en el Mediterráneo y que a lo largo de mi vida he aprendido a respetar.

Cuando vi a estos animales, se me ocurrió que su disposición en fila, desfilando sinuosamente, se debía a un mecanismo de defensa animal, para que los pájaros desde el aire las confundieran con una culebra. Efectivamente, la procesionaria se hace respetar.

martes, 31 de marzo de 2009

Godot me espera a mí

Ojalá esta foto fuera tan espontánea e inesperada como alguna de las ya que os he enseñado. Pero encontrar una chica semidesnuda junto a una pila de maletas en la calle solo ha sido posible gracias a La Noche de los Teatros (o mejor dicho, La Tarde de los Teatros), el pasado viernes.


El motivo fue una performance en la mejor zona de todas las designadas para la jornada: el tramo de Fuencarral entre Quevedo y Bilbao (en concreto, aquí), a cargo de los alumnos de la Sala Cuarta Pared.

Al igual que en las pasadas ediciones de La Noche en Blanco, hubo quejas sobre las aglomeraciones en ciertos espectáculos, pero opino que, más que bajar un par de euros las entradas a los teatros más populares, son los espectáculos más sencillos los que acercan el contacto directo con la calle y los que transmiten la clave de lo que debería ser una Noche de los Teatros.

jueves, 26 de marzo de 2009

Lo que toca y lo que no toca

Sábado 21 de mrazo de 2009. Joy Eslava, Madrid. No tocó "Life is wonderful". No tocó "Curbside prophet". No tocó "Song for a friend". No tocó "Did you get my message?". No tocó "O. Lover". No tocó la versión de "Wonderwall" que en otros conciertos sí había tocado.

Pese a no tocar mi repertorio favorito, me encantó. Como era de esperar, Jason Mraz derrochó magnetismo entre el entregado y apelotonado público (aquí una muestra). Era su primera visita a España y con total seguridad hubiera llenado cualquier sala que se hubiera propuesto llenar.

En la foto, Jason Mraz y su gnomo de jardín. Entre ambos, Toca Rivera.

martes, 24 de marzo de 2009

Planeta Graffiti

En mis viajes con mi cápsula espacial he podido ver muchas cosas. Y una de mis categorías favoritas es la del arte callejero. Poco os voy a contar yo que no podáis aprender mejor en planetas con tanta vida como Escrito en la Pared (en español) o Wooster Collective (en inglés).


Sin embargo, voy a destacar esta intervención (contada aquí por Escrito en la Pared) porque esa señora me puso a huevo una de esas fotos que me gustan, que se te presentan ante los ojos y no puedes evitar disparar a traición con la cámara.

jueves, 19 de marzo de 2009

Planeta Mraz

Cómo ha costado, pero ya están en mi mano, las codiciadísimas entradas para contaros uno de mis próximos recuerdos: el concierto de Jason Mraz de Madrid de este sábado. Su música, su estilo, su chispa y su verborrea son un planeta en sí mismos.



martes, 3 de marzo de 2009

El árbol de mármol

Ya sabéis que soy muy impresionable. Por eso, cuando mi cápsula se quedó viajando a la deriva por el espacio, en mi retina quedaron grabadas muchas imágenes impactantes que poco a poco voy compartiendo con vosotros.

Una de ellas fue en el planeta Albacete, en una de cuyas calles pude ver una escuela infantil justo encima de un taller de lápidas. De la cuna al ataúd, en apenas un piso de diferencia.

martes, 24 de febrero de 2009

De carnaval y hueso

Cuando el Astrónomo lea este informe, se va a asustar. Hace tiempo, en uno de mis viajes al planeta Carnaval, descubrí su doble de carne y hueso. Fue en un extraño lugar, mientras no sonaba una extraña melodía.

Hablé con aquel extraño ser y me contó que el motivo de su indumentaria era que 2009 es el año internacional de la astronomía. Su capacidad mimética era inquietante, pero nadie ha vuelto a tener ni rastro de él. Sería un espejismo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cientavos

Hace tiempo, gracias a otros lejanos planetas, aprendimos que los lincolns (los centavos de dólar) podían ser saboreados. También conocimos que el número 100 podía tejer puentes entre dos extremos de una ciudad.

Para este informe, el número 100 de Planeta Oli, hoy voy a tejer otro puente entre aquellos lincolns y cómo han vuelto a jugar un curioso papel en un recientísimo viaje.

Hace dos semanas me fue entregada una moneda, la de la izquierda: “Te dará suerte para conseguir lo que te propones”. Unos días después, tuve el éxito que buscaba y otra moneda, la de la derecha, llegó entonces a mis manos: “Sabía que lo conseguirías. Lo supe al encontrarme esta moneda, y recordar tu pasión por recoger centavos del suelo. Éste es un raro ejemplar que los nostálgicos numismáticos coleccionan desde que dejó de acuñarse en 1958”.

La cara de estos dos nuevos lincolns es la misma. Sin embargo, la cruz es distinta, porque una misma moneda solo tiene un anverso, pero puede tener dos reversos distintos. Y me huelo que la visita de Staboli más allá de la puerta (que ha sido posible precisamente gracias a otra moneda) mostrará un reverso hasta hoy desconocido de este planeta.

martes, 2 de diciembre de 2008

Nieve que no cuaja

Dicen que los esquimales tienen nosecuántas formas de nombrar a la nieve. Que si nieve polvo, que si aguanieve, hielonieve, cuajonieve...

La nieve de ayer no cuajó, pero por un momento, al verla caer, pensé que conocía esa nieve. Sin embargo, por la noche recibí una Sonda Marciana Sideral que decía: "No es la misma nieve." Se despejaron las dudas, y se despejó el cielo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La historia de Monolito (2/2)

Si recordáis la primera parte de mi relato, éste se interrumpió cuando un malvado cazador mató a mi mamá en la selva donde vivíamos.

-o-

No podría decir cuánto tiempo estuve inconsciente. Cuando me desperté, me hallaba anclado a una mesa metálica de operaciones. Numerosos aparatos robóticos se movían frenéticamente a mi alrededor, haciéndome todo tipo de pruebas.

Recuerdo que, de pronto, me inyectaron un líquido que parecía abrirse paso por mis venas como un alambre al rojo vivo. Ahora creo que me inocularon algún tipo de conciencia, la conciencia que me permite contaros esta historia y tener comportamientos humanos de vez en cuando.

Estuve al límite de la muerte. Sin apenas fuerzas en mis músculos, dos médicos me condujeron a una sala donde me pusieron un traje acolchado. De allí, me sacaron al exterior, y me arrastraron por una especie de pasillo que transcurría por un andamio hasta una torre puntiaguda.


Cerraron la puerta y me quedé solo. Miré a mi alrededor y vi que no era una torre, sino un cohete espacial. De pronto, todo empezó a temblar con un estruendo ensordecedor. Yo miraba asustado por la claraboya de la cápsula donde estaba encerrado, pero no podía salir de allí.

El cohete despegó, y abandoné la Tierra. El negro espacio infinito iba a ser mi único hogar, dentro de aquella cápsula donde me habían metido. Desde entonces, tengo conciencia de todos los momentos que he vivido, hasta que mi cápsula se estrelló en el planeta Oli. Ahora, solo sueño con poder volver al planeta Tierra, y reunirme con mis amigos, los otros babuinos.

martes, 28 de octubre de 2008

¡Halloween!

Vosotros no lo sabéis, pero la luna nueva me altera. Y más, en estos sangrientos días de final de octubre.


Ha llegado la luna nueva. Ha llegado Halloween a este planeta.

En uno de mis viajes al planeta Nueva York, sufrí esta transformación, y pude cebarme con una inocente víctima que pasaba por allí...


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lunes, 20 de octubre de 2008

La historia de Monolito (1/2)

Desde que mi cápsula espacial cayó en la superficie del planeta Oli, mi vida pasada es una nebulosa en mi memoria. Sin embargo, con el tiempo, parece que empiezo a recordar algo.

Le he pedido a Staboli, que ya empieza a sufrir sus espantosas mutaciones, que me ayude a ilustrar mi historia según la voy recordando. Disculpad las lagunas que pueda haber en mi memoria.

-o-

No sé a qué especie pertenezco, pero creo que soy un babuino. No sé qué edad tengo, pero recuerdo cómo era mi infancia. De lo que sí estoy seguro es de que vivía en las selvas de Uganda, en la Tierra, rodeado de amigos de mi misma especie.

Recuerdo que era feliz. Mi madre cargaba conmigo a todas partes, y me defendía cuando algún horrible mono intentaba atacarme. Los machos dominantes pueden ser muy crueles, y en ocasiones matan a las crías para que las hembras vuelvan a entrar en celo.


Yo me sentía seguro con mi mamá. Ella saltaba conmigo a cuestas de árbol en árbol, de liana en liana, y nunca me pasaba nada. Cogía manzanas y las partía en dos para compartirlas conmigo. Además, era muy lista. Se inventó unas herramientas para fondear arroyos, partir nueces e incluso para extraer termitas de su hormiguero. Recuerdo que al final del día me daba un palito rebosante de ellas y estaban muy ricas.

Un día, escuchamos un estruendo. Todos los babuinos que rondaban por allí salieron escopetados para esconderse. Mi mamá y yo estábamos sobre una rama, y nos miramos a los ojos con la gravedad de que algo no iba bien. En un par de segundos, su mirada se apagó, y cayó al vacío, salpicando una polvareda de hojarasca al llegar al suelo.

Bajé horrorizado, y en ese momento aprendí lo que era la muerte. Mi mamá dejó de ser mi mamá, mientras yo luchaba por despertarla. De pronto, miré hacia arriba y vi a un hombre con un artilugio con tubos de los que salía humo. Me agarró por el cuello y no recuerdo nada más.

jueves, 2 de octubre de 2008

Echándole hierro al asunto

En mis viajes interestelares, muchas veces he tenido que comprar repuestos para mi cápsula, y casi siempre me he encontrado con el mismo problema: que en las ferreterías no sé cómo pedir las cosas. Soy un mono, qué queréis que haga.


Al entrar en una ferretería, conviene llevar un paquete de palomitas de maíz y dárselo al dependiente para que disfrute como es debido del espectáculo. Imaginad esta situación, aderezada con ditirámbicos gestos: "Quiero una especie de cosa para tallar madera, pero no en plan curvo, que..." "¡Ah! Usted quiere un formón...", me responde el dependiente, con cierto ensañamiento. O intentad comprar una bisagra y veréis que no es tan simple.

Parece que cuando entras a una ferretería, tienes que conocer cómo se llaman las cosas. Y si el dependiente disfruta viéndote sufrir intentando transmitírselo, es porque hay que buscarle alicientes al hecho de vender virolas a dos euros.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Manta y Carretera

Monolito me ha transferido unos extraños vídeos que encontró cuando estuvo en el planeta Francia, y yo los he ordenado.

Con gran sorpresa, descubro que es el testimonio de un detective privado que va en busca de Saúl, el protagonista de "8 Bloggers" (que aquí os comentó Caceroli en su día).

Todo esto es muy raro, pero bueno. Aquí os dejo con... ¡Ta-Chaaaan! "Manta y Carretera".

domingo, 31 de agosto de 2008

Blog Day: Cinco planetas

Con motivo del , quiero hablaros de cinco planetas con los que me he topado en mis viajes por el espacio exterior, a bordo de mi cápsula. Son planetas que no están entre los "Informes complementarios" de la columna derecha.

Pequeño Planeta: Es uno de los planetas con mayor diversidad de especies. Tan pronto te hablan de cine, como de diseño, fotografía, humor, música o publicidad, entre otros. Disfruté tanto al conocerlo, que decidí dar un par de órbitas más antes de irme.

Planeta Gutter: Sus formas de vida se comunican básicamente con jeroglíficos y extraños cuadros con grabados y textos. Se trata de una civilización con una cultura muy rica.

El planeta imaginario: Este planeta está lleno de paisajes oníricos, de ensueño, y de vida detrás de ellos.

Planeta Isabelino: Uno de esos planetas que me gustan tanto conocer: de gente normal lejos de su casa.

Y, finalmente, Planeta Salvaje, donde se ofrece una mirada más cercana (y tanto) del planeta Tierra.