Cuando le tienes muchas ganas a una película, en este caso "Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton, cuentas los días que faltan hasta su estreno. El problema es cuando una acción de marketing, supuestamente montada para promocionar la peli de forma original y notoria, consigue el efecto contrario: que más de uno saliera espantado de allí, deseando no oír hablar más de madrigueras de conejos, reinas de corazones, o teteras.
Ocurrió en IFEMA, el domingo pasado, cuando la masificación de gente hizo que cientos de personas esperaran durante más de cuatro horas por una visita de 10 min. Insoportable espera, con el único día caluroso en meses (que acentuaba la sensación de pérdida de tiempo al estar allí, pudiendo disfrutar en cualquier parte de Madrid), e insoportable los que conseguimos acceder, que nos tuvieron media hora extra en la sala de espera viendo hasta ¡20 veces! el mismo trailer. ¿Estamos locos?
Y ya dentro, ¿qué hacen? Nos tumban a todos en el suelo para... ¡ponernos otra vez el trailer en una pantalla en el techo! ¿Será ese el cine del futuro? En fin, 10 minutos de tour que hubieran sido alucinantes de no ser por la larguísima espera. La organización acabó desbordada, con familias enteras dándose guantazos, y la pobre animadora corriendo como loca. ¡Chapeau para ella, que se lo curró como nadie! Me quito el sombrero ante su profesionalidad.
Intuyo que la película será mala, tópica y chafardera. Lo siento, Tim Burton, pero después de analizar tu trailer 20 veces, lo parece. Creo que todo llevará a una super escena final de lucha de multitudes de personajes pegando mandobles y volando trozos de naipes por todas partes. Todo, más visto que el TBO, como viene ocurriendo desde "El Señor de los Anillos". Pero, eso sí, todo en 3D muy bonito y espectacular. ¿Compensa?






































