viernes, 29 de febrero de 2008

Veintinueve










No quería dejar pasar

este día tan extraño,
pues me apetecía contar
lo que pasa este año.

A este verso tan horrendo
no le dedico mucho esmero.
pero aquí lo estoy haciendo
un veintinueve de febrero.

Escribo con rima elástica;
escribo con mucho gusto,
pues hoy es la onomástica
de un santo (San Justo).

No me importa tanto esto,
porque dudas peores me asaltan:
el que nace en año bisiesto,
¿cómo cumple los años que faltan?

¿Es menor de edad
el sexagenario jubilado?
Creo que el punto de verdad
aún se me ha escapado.

Sin más dilación ni tortura
cierro estos ripios contento.
Pude hacerlos con soltura,
pero sé que no tengo el talento.

Eso sí, me pongo sabrosón
al terminar este ¿poema?
Un número de versos con-
creto me sale en este tema:
casualmente veintinueve son.

jueves, 28 de febrero de 2008

Pues monta

Ya empiezo a recordar las cosas de mi vida en bloques de diez de años. Hace tres décadas yo era feto, cordón y válvula. Hace una década yo era una masa de sueños, cintas de bandas sonoras y calimochos. Y hace dos décadas vi, en el ya desaparecido cine Coliseum de Murcia, la película "Willow", una de las mejores películas de fantasía jamás realizadas. Tiene la misma fuerza (y muchos paralelismos) de la trilogía de "El Señor de los Anillos", comprimida en dos horas.

Siempre asocio automáticamente a esta película dos recuerdos especialmente emotivos. El primero es una pareja de ancianos emocionados a la salida del cine. Pe (lo siento, ya tocaba aludirte) también fue testigo de aquel momento.


El segundo recuerdo es una escena concreta de la película. Tras la batalla de Tir Asleen, el tenebroso General Kael consigue escapar con Elora Danan, el bebé que según la profecía podrá acabar con la malvada reina Bavmorda. En ese momento, Willow, que durante toda la película ha estado protegiendo a Elora Danan, se derrumba impotente presenciando el secuestro. Su amigo Madmartigan, un ladrón de medio pelo a quien la causa de proteger a esa niña le ha ido convirtiendo en un héroe, se acerca a él. "¿Puedes montar?", le pregunta. "Sí", responde Willow entre llantos. "Pues monta", responde Madmartigan.

Madmartigan es un hombre con pocas luces, pero capaz de animar a Willow cuando éste lo necesita. Su apoyo no es consuelo, sino superación. "Mientras puedas montar a caballo, no te rindas, y ve a por ellos", resumido en un elocuente: "Pues monta".

A veces, algunos "Pues monta" que me han dicho han valido más que muchas tardes de café eternas tratando de desmenuzar problemas imaginarios.

martes, 26 de febrero de 2008

Quien mucho abarca, poco aprieta

(((Esta fue la primera de vuestras peticiones: "Quien mucho abarca, poco aprieta", de María. ¡Seguid, por favor! ¡Es la única forma que tengo de expresarme!)))






domingo, 24 de febrero de 2008

Miedo al folio en blanco

Quien más, quien menos, sabrá lo complicado que es enfrentarse a un folio en blanco cuando nos planteamos transmitir una idea. Aquí he querido hacer una deconstrucción (literalmente) de ese momento que, personalmente, adoro. Me motiva mucho enfrentarme a un folio en blanco, porque sé que pronto habrá salido algo. Bueno o malo, pero algo. Os dejo con "Miedo al folio en blanco".

viernes, 22 de febrero de 2008

Veta

Sí, "veta", con uve. Si cogemos un periódico y lo desgarramos por la mitad, veremos que nos cuesta más hacerlo en vertical, que en horizontal. Eso es por la veta. La veta es la cualidad por la que los materiales se separan o se rompen siguiendo una línea imaginaria que marca un camino al hacerlo.

La veta está presente en los papeles, en los cartones, y en otros materiales como el plástico y el cristal. Pero no sólo está en materiales artificiales. La veta nos dirige incluso cuando queremos dividir un trozo de jamón,
o de queso, en dos partes.

Todo el universo está regido por una veta, a veces invisible. La veta es el sentido de construcción de la vida. No es casualidad que "veta" y "vida" tengan la misma raíz latina "vitta". Actuamos según un patrón marcado, pero s
e puede marcar un camino distinto al que obliga la veta. La veta es solo un patrón que puede ayudarnos o perjudicarnos. Cada uno debe decidir cómo quiere cortar su vida, teniendo en cuenta que contradecir esa veta cuesta mucho esfuerzo. Pero se puede.

jueves, 21 de febrero de 2008

¿Complot o madurez democrática?

Acabo de recibir la documentación necesaria para emitir mi voto por correo. Llevo tantos años votando en la distancia, que ya no recuerdo la emoción de escuchar el "Vota" de labios del presidente de la mesa electoral. Qué tiempos. Yo, por cierto, estoy censado en Murcia, porque votar es como ir al ginecólogo: o lo haces en tu pueblo, o no lo haces.

Este año he querido fijarme en algo que siempre me pasaba desapercibido: el orden de colocación de papeletas para las Cortes, y me ha surgido una duda: el tío que pone las papeletas y las introduce en el sobre de envío, ¿las pone en orden aleatorio, o hace el fajo según algún patrón específico (institucional o, peor, con fines partidistas)?

He aquí el orden
de las papeletas del fajo que me ha llegado. Pongo en negrita los dos partidos principales de España (que son, por si hay algún despistado, el PP y el PSOE):

  • Partido Popular
  • Alianza Nacional
  • España 2000
  • Partido Socialista Obrero Español
  • Alternativa Española
  • Unión Progreso y Democracia
  • Falange Española de la J.O.N.S.
  • Partido Comunista de los Pueblos de España
  • Democracia Nacional
  • Izquierda Unida
  • Por un Mundo más Justo
  • Los Verdes
  • Familia y Vida
  • Falange Auténtica
  • Ciudadanos en Blanco
  • Comunión Tradicionalista Carlista
  • Centro Democrático Liberal
  • Partido Centristas (así, en plural)
  • Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal
  • Partido Social Demócrata
  • Frente Español
  • Partido de la Ciudadanía

He pensado: ¿Habrá algún complot para fomentar unos votos frente a otros según te encuentras las papeletas? Para salir de dudas, he llamado a la Oficina del Censo Electoral de Murcia, y me han pasado con la jefa. Me ha contado que, según de qué elecciones se trate, las papeletas se enfajan (como se dice en argot electoral) o bien desde el Ministerio del Interior, o bien desde la propia Oficina del Censo Electoral. En este caso, venían enfajadas desde el ministerio.

"¿Y el orden?", le pregunto. El orden de las papeletas se decide por orden de proclamación en las candidaturas. Es decir, el Partido Popular fue el primero en inscribirse, y el Partido de la Ciudadanía, fue el último. Cada fajo se revisa varias veces antes de enviarlo.

Así pues, no hay complot. Y la verdad es que me ha gustado este rigor a la hora de hacer cada fajo. Es en estos detalles donde se ve que la democracia en España está muy avanzada.

martes, 19 de febrero de 2008

Coraza y cabezón

Ayer compré una botella de ron, para poder emborracharme. Sí, en martes, ¿algún problema? El caso es que me he despertado con resaca y salían hombres barbudos por la tele. Unos dejaban el poder. Otros lo ansiaban.

Por una vez, no me he sentido un bicho raro por tener esta blindada cabeza vacía (y cuando digo vacía, me refiero a vacía del todo), pero al menos tengo esta válvula sobre mi frente por la que escapan mis demonios.

jueves, 14 de febrero de 2008

Muros

Desde hace unos años, por muchos motivos, cada 14 de febrero suele ser especial en mi vida. Pero sin duda, el gran 14 de febrero hasta el momento fue el 14 de febrero de 2007, es decir, el año pasado. Fue el día en que tomaba el avión hacia lo que sería mi nueva ciudad: Nueva York. Atrás, aunque no tanto, quedaban los miedos, las decisiones tomadas y las incertidumbres. El sueño empezaba a tomar forma, y desde que subí al avión, solamente me quedaba mirar hacia delante.

Muchos ya conocéis la historia, porque me seguisteis en Maldita Gran Manzana, mi anterior blog. Pero ahora quería enseñaros un pequeño homenaje a la ciudad, un cortometraje que grabé con mi cámara, al que he llamado "Muros".


miércoles, 13 de febrero de 2008

El pelo

Estaba yo empapelando la casa, cuando de pronto me picó justo en la raíz de un pelo (de uno en concreto). Decidí arrancarlo, y pensé: "Si yo tuviera novia y le arrancase un pelo, ¿sería maltrato?". Inmediatamente después, me puse a valorar la misma situación desde el otro extremo. Si en vez de tirarle de un pelo, le tiro del pelo, así en general, eso ya sería maltrato. Entonces, ¿cuál es el límite de pelos que uno puede tirar de una vez hasta ser considerado maltrato? ¿Y si ella consiente que le tire de un pelo, o dos, o tres?

Los pelos me tienen obsesionado. Sé que es un desgaste de neuronas, pero como yo no tengo (ni pelos, ni neuronas), no pasa nada. El otro día, estando en el planetabús B54 (que pilla algo lejos del B612), había una chica delante de mí con un pelo suelto sobre el hombro. Y me dio por querer recoger su pelo para clonarla luego en casa, pero la cosa era complicada. Si lo agarraba con los dedos en pinza, un bache inesperado podría empujarlo en el momento más inoportuno y precipitarse hacia el mugriento suelo.

Decidí entonces escurrirme para colocar mi rodilla cerca de donde el pelo caería si eso ocurriese. Pero, claro, ya no lo alcanzaba con mis dedos para cogerlo, así que sólo podía esperar. Para acelerar un poco la espera, decidí dar soplidos cortos (pero intensos) a fin de hacerlo caer sobre mi rodilla, pero el pelo no se soltaba.

Finalmente, cuando la chica se bajó en su parada, el pelo se escabulló de su hombro. Trazó una parábola en el aire y tuve que tirarme al suelo para recogerlo. Buf, justo a tiempo. La pena es que no puedo clonarlo, porque en la muestra no está el folículo piloso (o sea, el contenedor de ADN de los pelos), pero luce muy bien en un tarro que tengo junto a la pecera.

martes, 12 de febrero de 2008

A Dios rogando y con el mazo dando

(((Todo aquel que piense que "una imagen vale más que mil palabras", es porque no ha intentado pintar esa frase. Ya sabéis que yo no puedo hablar, pero hago lo que puedo para expresarme. Hoy lo hago con "A Dios rogando y con el mazo dando". Siempre me ha gustado esta frase y he querido pintarla a mi manera. Si alguien quiere enviarme alguna frase, podría intentar pintarla; es lo único que sé hacer.)))


lunes, 11 de febrero de 2008

Hipercorrección

No lo puedo evitar. Sé que esta calvicie es producto de rallarme tanto, pero es que hay cosas que no entiendo. Os cuento. Odio las aberraciones que se hacen con el lenguaje. La pobreza de vocabulario es algo triste (de lo que ya hablaré en otra ocasión), pero la hipercorrección es aún peor.

La hipercorrección es la formación de vocablos o estructuras lingüísticas que pretende dar un toque de distinción culta a aquel que hace uso de ella, cuando lo cierto es que el resultado final es aún más cutre. Con este ejemplo, espero explicarme mejor: Metro de Madrid. Cuando el tren está a punto de llegar, un mensaje en una pantalla nos avisa de que el "próximo tren va a efectuar su entrada en la estación". ¿Pero qué significa "efectuar una entrada"? ¿No sería mejor decir, simplemente, "el tren va a entrar en la estación"?

Total, que quise enterarme de dónde se coordinan esos mensajes que nos avisan en el metro. El primer paso fue llamar al número genérico de información. Allí les pedí que me pasaran con el responsable de comunicación de Metro de Madrid. Cuando conseguí hablar con el responsable, amablemente me pidió que le mandara mi duda por escrito.

Le escribí a su email personal y por la tarde me respondió. Me contó que las funciones de información al usuario (megafonía y teleindicadores) forman parte de las tareas desarrolladas por el Puesto Central de Mando de Metro de Madrid, en la estación de Alto del Arenal.

El Sistema de CTC (Control de Tráfico Centralizado) coordina todos los metros que entran, salen, esperan en un túnel, se retrasan, o se adelantan (que también ocurre). El CTC determina qué tipo de información se ofrece al usuario, pudiendo insertar cualquier mensaje a conveniencia (incluyendo, sí, el de
"próximo tren va a efectuar su entrada en la estación").

Lo siguiente que hice fue ir a Alto del Arenal para ver en persona cómo funciona el CTC. Allí necesitaba una autorización especial para entrar, y, dado que tardan un tiempo en concedértela, lo dejé estar, contento con lo que había averiguado hasta el momento.


He de decir que todo el personal de Metro de Madrid fue muy amable conmigo, así que agradezco su ayuda para saciar estas estúpidas curiosidades que de vez en cuando me asaltan. Lo suyo fue auténtica corrección en el trato.