miércoles, 26 de noviembre de 2008

Tu di rana, que yo brinco

(((A ver si se me pasan ya estas malditas mutaciones... Petición de Vickyland.)))

lunes, 24 de noviembre de 2008

Batallas perdidas

Se está librando una batalla en Atrápalo.com. Y, si bien ésta podría considerarse una de esas batallas perdidas de antemano, quería pediros que votéis a la talentosa Julia, autora de El Microscopio Naranja, en concreto en ESTA ENTRADA. Ni siquiera hay que registrarse; sólo hay que pinchar donde pone "VOTAR" y ya está.


Sé que tiene pocas posibilidades de alzarse con el primer premio, y sé que recomendarla a ella automáticamente descarta que yo pudiera presentarme y me votárais (pues sólo se permite un voto por IP), pero creo que merece la pena ayudarle con la lucha, aunque sea una batalla perdida.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La historia de Monolito (2/2)

Si recordáis la primera parte de mi relato, éste se interrumpió cuando un malvado cazador mató a mi mamá en la selva donde vivíamos.

-o-

No podría decir cuánto tiempo estuve inconsciente. Cuando me desperté, me hallaba anclado a una mesa metálica de operaciones. Numerosos aparatos robóticos se movían frenéticamente a mi alrededor, haciéndome todo tipo de pruebas.

Recuerdo que, de pronto, me inyectaron un líquido que parecía abrirse paso por mis venas como un alambre al rojo vivo. Ahora creo que me inocularon algún tipo de conciencia, la conciencia que me permite contaros esta historia y tener comportamientos humanos de vez en cuando.

Estuve al límite de la muerte. Sin apenas fuerzas en mis músculos, dos médicos me condujeron a una sala donde me pusieron un traje acolchado. De allí, me sacaron al exterior, y me arrastraron por una especie de pasillo que transcurría por un andamio hasta una torre puntiaguda.


Cerraron la puerta y me quedé solo. Miré a mi alrededor y vi que no era una torre, sino un cohete espacial. De pronto, todo empezó a temblar con un estruendo ensordecedor. Yo miraba asustado por la claraboya de la cápsula donde estaba encerrado, pero no podía salir de allí.

El cohete despegó, y abandoné la Tierra. El negro espacio infinito iba a ser mi único hogar, dentro de aquella cápsula donde me habían metido. Desde entonces, tengo conciencia de todos los momentos que he vivido, hasta que mi cápsula se estrelló en el planeta Oli. Ahora, solo sueño con poder volver al planeta Tierra, y reunirme con mis amigos, los otros babuinos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Llueve sobre mojado

Actualización (20-11-08): Ya caen rayos sobre el planeta y muchas de las imágenes no pueden verse, como las miniaturas de algunos personajes. Esperaré un poco por si es un fallo de Blogger.

Hola a todos. Soy el Astrónomo.

Además de Astrónomo, también soy Astrólogo (como podéis observar por mi indumentaria) y los astros me cuentan que se avecinan malos tiempos para el planeta Oli.

La decadencia, aunque sutil, está siendo devastadora. Primero me quedé sin el satélite para emitir los informes. Luego, sin el dispositivo de transferencia de imágenes de Staboli. Ahora, es el propio ordenador central del observatorio el que agoniza. Si esto sigue así, ¿qué será lo próximo en estropearse? Actualmente me cuesta la vida poder completar y enviar cada informe, pero la ciencia no debe sentirse amenazada por los problemas técnicos.

Le he pedido a Staboli, que sigue con sus extrañas mutaciones, que dibuje la actual apariencia del planeta Oli y me ha dado esta imagen, donde podemos ver cómo se ciernen nubes de tormenta sobre el cielo, hasta hace poco estrellado. Lluvia que vaticina sequía.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Perdido y encontrado

Hace un par de meses perdí mi abono de transportes en la estación de metro de Bilbao (Madrid). Las circunstancias en que lo perdí fueron demasiado patéticas como para contarlas por aquí (tal vez otro día). Con la certeza de haberlo perdido, al día siguiente volví a la taquilla por si hubiera ocurrido un milagro y alguien lo hubiera encontrado y, en vez de quedárselo y aprovecharse de su validez, lo hubiera devuelto. "Ni de coña", pensé.

Nada más plantearle a la taquillera el problema, me mira con cara rara y dice: "¿Tu nombre?". "Oli", le respondo (abreviatura de Olipécico, claro). "Pues has tenido suerte, esto nunca sucede. Por cierto, no te pareces en nada a la foto".


Allí estaba, mi querido (y caro) abono de transportes, en un sobre a mi nombre dentro de una caja de seguridad. Firmé el parte de recogida, y volví a casa con una extraña sensación entre alegría y sorpresa doble: porque Metro de Madrid tuviera la infraestructura preparada para estos casos, y porque alguien de buena fe lo devolviera.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Que me parta

Este sábado por la noche hice algo que solo había hecho una vez en mi vida... Ir a un partido de fútbol en vivo.

En esta ocasión, el equipo elegido fue el Rayo Vallecano, un equipo que no sé por qué siempre me ha provocado cierta simpatía, algo que tiene más mérito dada mi indiferencia con el fútbol.

Gracias a una peña rayista, pude conseguir un pase, del que me hicieron entrega en uno de los típicos bares de Vallecas.


Pero aún quedaba entrar, porque ese encuentro venía precedido de una manifestación no autorizada para exigir la dimisión del responsable de seguridad, cuyas prácticas vienen siendo abusivas tanto a nivel de la entidad rayista como a nivel individual con el aficionado. Por eso, este encuentro fue calificado de riesgo medio por los antidisturbios, que reforzaron la vigilancia previa.


Sin problema alguno, entré al estadio. Es un estadio modesto, una catedral (románica) del deporte donde todavía se puede sentir que eres parte de una afición. Lógicamente, el contexto político del pasado es muy patente, porque allí todo respira a Ruiz-Mateos y sus empresas. Teresa Rivero, su esposa y presidenta del club es una mujer que, como el equipo, también me ha despertado simpatías, y que todos los aficionados rayistas adoran por todo lo que ella ha luchado por ellos.


Con el fin de protestar por el asunto que antes he mencionado, Los Bukaneros, los hinchas que hacen del rayismo su credo, entraron cinco minutos tarde al estadio (lástima que se perdieran el único gol del encuentro, del Rayo, en el minuto 3). Además, a cada cuarto de hora, se hacía una pañolada.


Fui más por el ambiente que por el deporte. Y efectivamente, el Rayo Vallecano tiene una afición que contagia el buen rollo, especialmente por las historias que hay detrás de los jugadores. Por ejemplo, la de Llorens, lateral izquierdo que con 39 años dice que se retirará cuando aparezca alguien que le gane en velocidad. Según parece, si vas a un encuentro en algún viaje organizado, acabas haciéndote el carné. Yo no creo que llegue a ese extremo, pero espero malacostumbrarme alguna vez más.

Ah, y la sombra de la abeja sigue siendo alargada:


martes, 4 de noviembre de 2008

Meme musical

Hace mucho tiempo, la lectora infatigable me invitó a participar en un meme. Consistía en destacar siete canciones que en ese momento sonaran en tu cabeza. He tardado muchísimo en terminar este video.


El cambio viene aquí: como la calidad y el servicio de YouTube no me convencían, me he pasado a Dailymotion, como hizo JMGH en su día. De momento salgo ganando, pero seguiremos estudiando opciones.

En el vídeo se destacan siete canciones de una forma especial. Casualmente, alguien ha dejado esos temas por si a alguno le interesa escucharlos aisladamente. Os dejo con "Meme musical":